Ruta Gastronómica: Dónde comer (bien) en Santa Pola
Aquí no venimos a hablarte de franquicias. En Santa Pola se come pescado que hace unas horas estaba en el barco y arroces que tienen el sabor del mar de verdad.
Espacio reservado para foto de Caldero TabarquinoSi pasas por Santa Pola y no pruebas el Caldero, es como si no hubieras venido. Pero ojo, que hay más vida más allá del arroz. Tenemos una de las lonjas más potentes del Mediterráneo y eso se nota en cada barra y en cada mantel.
El Rey: El Caldero de Santa Pola
No lo llames "paella de pescado". El Caldero es un ritual en dos tiempos que debes disfrutar con calma.
Primero te sirven el pescado (gallina, rascasa, dentón, morralla...) cocinado en un caldo potente con ñora y alioli.
Cuando has terminado con el pescado, llega el arroz, cocinado en ese mismo caldo, meloso o seco según la casa, pero siempre con un profundo sabor a mar.
- Cómo identificar uno bueno: Si ves que el arroz es oscuro y brilla por el caldo de pescado, vas por buen camino. Si el alioli es casero y te lo sirven aparte para que tú mismo regules la potencia, has triunfado.
- Dónde pedirlo: Los restaurantes de la zona de la Playa de Levante y el Puerto son los clásicos. Reservar es obligatorio, sobre todo los fines de semana.
Pescado de la Lonja y Fideuà: Del barco al plato
La marca Peix de Santa Pola no es marketing, es calidad garantizada. La gamba roja, la quisquilla, el salmonete o el calamar de potera son los grandes protagonistas de cualquier comida.
Pide siempre los pescados a la plancha o al horno (como una buena lechola, dorada o lenguado), donde se aprecia realmente la frescura del producto sin enmascarar su sabor.
Y si eres más de pasta que de arroz, la Fideuà con tropezones de pescado y marisco, acompañada de un buen alioli, es otra de las especialidades imprescindibles.
Si buscas algo más informal como aperitivo, pásate por la zona del Castillo y el centro. Allí los deliciosos salazones locales (hueva, mojama, bonito) acompañados de unas almendras fritas son la auténtica religión nacional de aquí.
Tapeo por el Centro y el Mercado
Para los que prefieren ir de barra en barra, el ambiente de "tardeo" y aperitivo en Santa Pola es fantástico, sobre todo los fines de semana.
- La hora del vermut: Imprescindible probar las marineras (ensaladilla sobre una rosquilla con una anchoa encima) o los calamares.
Las mejores zonas para tomar el vermut o la caña antes de comer son la Plaza de la Glorieta, la zona del Castillo y las calles peatonales del centro urbano. - El Mercado Central: Si tienes cocina en tu alojamiento, ve al mercado por la mañana. Compra pescado fresco directamente en los puestos y prepáralo tú mismo. Es una experiencia que vale mucho la pena.
Dulces y Helados: El remate final
No puedes irte sin pasar por las heladerías artesanas del paseo y el puerto. Tienen tradición de años y ofrecen unos helados espectaculares para pasear al atardecer.
Y si te gusta el dulce tradicional (para desayunar o para acompañar un café), busca las deliciosas tortas de manteca o los típicos rollos de vino en las panaderías de toda la vida del centro del pueblo.
Consejos de Local
- 1.El horario: Aquí comemos tarde. Si vas a un restaurante a las 13:00 serás el único. El ambiente real empieza a partir de las 14:30.
- 2.La reserva: En verano o festivos, si no tienes mesa reservada para comer Caldero, vas a acabar comiendo un bocadillo (que tampoco está mal, pero no es el plan).
- 3.Peix de Santa Pola: Busca el distintivo en la carta o la puerta. Es la garantía de que el pescado es de la flota local.